"El verano donde yo vivo es muy frío! Por eso yo voy a Miami para un mes a disfrutar el sol y la gente...." Ignacio E., Osorno, Chile Lea más
Apalachicola/Port St. Joe
Appalachicola Bay
La extraordinaria pesca, sus deliciosos mariscos y la sensación de tranquilidad del ritmo rural definen a esta franja del litoral del Golfo. Al cruzar el espectacular puente sobre el Río Apalachicola se evoca la época anterior a la Guerra Civil: un bloque de edificios de ladrillos que enmarcan el cauce del río pinta el paisaje con 170 años de historia y nos lleva de regreso al momento más pleno de este poblado, cuando funcionaba como puerto de embarque para la producción de algodón.
El material textil dejó de ser sinónimo de Apalachicola y la cosecha de ostras se convirtió en su identidad. Las aguas de esta bahía, donde el río desemboca al mar, resultan magníficas para el crecimiento de las ostras impregnándolas de un sabor dulce y memorable.
Si quiere saber más sobre el ecosistema de la bahía, toda la información relacionada está disponible en el Centro de Investigación de la Reserva Nacional del Estuario de Apachicola, sede de un aviario, vivero y acuario, con muestras de la fauna y flora de la zona.
Las ostras, hoy en día son cultivadas en la bahía y cosechadas por los ostreros con tenazas de mangos largos y botes de madera planos. Las marisquerías flanquean la ribera de Apalachicola y el pueblo vecino -Eastpoint-, donde venden el atesorado marisco. Ahí están orgullosos de producir más del 90% de las ostras de Florida y 10% de las consumidas en Estados Unidos.
También hace gala de tener la mayor cantidad de sitios históricos (anteriores a la Guerra Civil) que cualquier otro lugar en Florida; más de 200 casas y edificios comerciales, los cuales alojan boutiques, almacenes, galerías, restaurantes, iglesias, hoteles y viviendas. Todos están incluidos en el Registro Nacional de Lugares Históricos. El Dixie Theatre -construido alrededor de 1912- presenta los veranos un gran repertorio.
John Gorrie Museum State Park conmemora la vida del médico, nadico en el siglo IX, a quien debemos la máquina de refrigeración del agua que fabricaba hielo. Su invento fue creado cuando la buscaba ofrecer confort a los pacientes con malaria; dicha máquina es la precursora del aire acondicionado moderno.
Partiendo de Eastpoint, se llega por medio de un puente a la retirada Isla St. George -de 28 millas de largo-, donde inician las dunas arena blanca y deslumbrante de la costa de Florida. La angosta isla ofrece en sus playas hoteles íntimos y casas de alquiler para los vacacionistas.
Sin duda alguna, los mejores paisajes se encuentran en la playa St. George Island State Park, que se ha conservado en estado natural y donde
St. George Island Collins Vacation Rentals
se pueden apreciar los pinos miniaturizados por la sal así como el liquen y el romero salvaje. Todos los veranos, las tortugas marinas (verdes y de carey) acuden a desovar en sus playas y se les ve caminar con su paso lento y pesado. En el costado de la bahía, las ciénagas salitrosas albergan víboras, tortugas y gran variedad de peces en sus bejucos.
Pescar es la principal actividad de la Isla St. George, y cualquier día se puede rentar un barco y navegar por la bahía o el golfo. Hay otros tours que lo llevan a uno en canoa o en bote en busca de rincones naturales o de islas vírgenes que no están conectadas por puentes a la península. La más grande de ellas, St. Vincent National Wildlife Refuge, es un santuario con una excepcional combinación de animales nativos y exóticos que sobrevivieron al turismo cinegético que se practicaba antes de convertirse en un refugio. Aquí, los ciervos asiáticos coexisten con los venados de cola blanca y los lobos rojos (que fueron reintroducidos).
Al Este de Eastpoint se encuentra el pequeño pueblo de Carrabelle, que ofrece los mejores charters para pesca de los alrededores. Este es otro buen lugar para conseguir ostras frescas y comprar en marisquerías informales a lo largo de la playa. Carrabelle alberga anticuarios, galerías de arte y la comisaría más pequeña del mundo: apenas del tamaño de una cabina telefónica.
Mientras las ostras reinan en Apalachicola, en el cercano Port St. Joe, las vieiras (callos o escalopas) dominan las aguas. Cultivadas de forma recreativa durante verano, los barcos pesqueros llevan a los entusiastas de los deportes acuáticos en expediciones para bucear y cosechar. El puerto es la sede de la primera convención de la Constitución en Florida, y el museo local es una remembranza de las épocas en que Saint Joe, era llamado Saint Joseph.
Para tomar el sol, vaya a Mexico Beach, uno de los pueblos playeros de Florida menos urbanizados, con una personalidad tan relajada que le hace acreedor a su nombre.
El resto de las playas se esconden entre las multitudes y el tráfico de la delgada península conocida como Cabo San Blas. Encontrarla requiere un viaje fuera de las rutas habituales, recorriendo bosques cubiertos de pinos y magnolias a través de la carretera 98. El extremo del cabo está cubierto por un área selvática; el parque estatal del cabo, con 1,650 acres, ofrece actividades como el campismo y playas con dunas altas, pesca y observación de fauna y flora.
Siga el Camino Panorámico Apalachee Savannahs hacia el Norte a través del Bosque Nacional Apalachicola -con 564,000 acres-, un bosque de pinos de hojas largas y matorrales de ciprés, tierra donde la naturaleza todavía manda y es posible hacer excursiones, pasear en bicicleta y canoa y acampar en campo abierto.